23 septiembre, 2017

Madagascar. Primera parte

Naturaleza salvaje y misterios por desvelar, todo esto y más es lo que ofrece este país insular llamado Madagascar, oficialmente República de Madagascar.

     En contraposición a tanta belleza y fascinación, Madagascar ofrece otra cara a un mundo que permanece ajeno, no solo a su cultura e idiosincrasia, sino a la extrema pobreza que reina entre sus habitantes (el 90 por ciento de la población ingresa menos de dos dólares diarios.) A este alarmante dato hay que añadir la falta de seguridad o a la precariedad de sus medios de transporte.

Recuerda lo privilegiado que eres, y, cada vez que vayas a quejarte por nimiedades, no olvides que en este mismo planeta viven muchísimas personas que no tienen cubiertas sus necesidades básicas.

Con esta perspectiva, emprende rumbo hacia lo desconocido. Ten presente que dentro de tu odisea te enfrentarás a otras odiseas (ej: consecuencia directa del estado del transporte.)

   Situémonos: África, océano Índico. Frente a costa sureste del continente, al este de Mozambique. Es la isla más grande del continente africano y la cuarta más grande del mundo. El país está compuesto, a su vez, por un importante número de islas pequeñas.

Antaño estuvo unida al continente, del cual, se desprendió. El aislamiento dio lugar a que prevalezcan en sus territorios una multitud de especies únicas (80 por ciento endémicas.) Destaca el lémur (infraorden de los primates) cinco familias de aves endémicas, fosa carnívoro y seis especies de baobabs endémicas.

   Datos para tu interés referentes al idioma, moneda; vacunas y visados.

   El malgache es la lengua oficial del país. Como segundo idioma está el francés.

No tendrás ningún problema a la hora de comunicarte –al menos en el tipo de viaje que estás realizando (crucero) pues la mayoría de los guías que te asignarán hablan inglés (incluso se defienden en otros idiomas como el italiano.)

   Su moneda oficial es el ariary malgache (MGA) pero admiten el euro.

   Como podrás observar, al redactar os artículos, intento que sean “diferentes.” Por ello voy cambiando su forma y modo para que no resulten monótonos.

En lo referente a Madagascar sí creo necesario informaros acerca de las vacunas y visados (aunque lo haya omitido para Mauricio y Seychelles.)

Y bueno, ya puestos, como crucerista no precisas vacunarte; sin embargo, habrás de informante muy bien al respecto.

En cuanto al visado, tres cuartos de lo mismo, en la época que se realizó este viaje no fue exigido. Pero es aconsejable te informes si precisas o no visa. (El viaje que estoy desglosando data de los meses de diciembre y enero, años 2016 – 2017.)

          Excursiones por el país.

    El circuito de nuestro barco por Madagascar tendría programado atracar en tres puertos: puerto de Nosy Be, puerto de Diego – Suarez y puerto de Tamatave.

Nosotros hicimos dos excursiones en Madagascar, las contratamos con la naviera. Es lo aconsejado porque, como ya indiqué, no es un país seguro y no es recomendable moverse en él por cuenta y riesgo.

          Primera excursión: playa Coco Beach.

   El primer día en Madagascar, al asomarte a la borda, comprobarás que el barco ha quedado retirado del puerto. Esto querrá decir que ha fondeado (está amarrado al fondo marino con el ancla.)

Para llegar a tierra deberás tomar una lancha (en la naviera y propiedad de la misma.) Con ella realizarás el desplazamiento de ida (barco – puerto de Nosy Be) y el de vuelta (puerto de Nosy Be – barco.)

En puerto nos estaban esperando, personal responsable de organizar la excursión, que consistía en disfrutar un día completo en una paradisiaca playa, sita en otra isla. De allí nos trasladaron hasta otra pequeña embarcación y emprendimos rumbo al esperado destino que está a una hora de distancia…

           Primera odisea

… Y aquí sobrevino la primera odisea. A los veinte minutos, aproximadamente, ya mar adentro, el motor del barco se estropeó y nos quedamos tirados, literalmente hablando, en algún punto del universo marítimo que compone esta parte del Mundo.

Al principio uno de los guías (el que llevaba el mando de la excursión) pareció no dar demasiada importancia al hecho de que el motor hubiera dejado de funcionar; pero cuando los minutos fueron pasando la preocupación fue apoderándose de él, cosa que pudimos ver reflejada en su rostro y manera de proceder.

Para no extenderme termino diciendo, que, después de casi una hora fuimos recatados por otra embarcación y finalmente, aun con retraso, llegamos a la playa.

Estábamos de vacaciones, y aunque algunas personas (cruceristas) no se tomaran nada bien lo sucedido, nosotros preferimos no dar vueltas a un hecho que “se escapaba de nuestras manos.” Con lo cual olvidamos el percance y nos dedicamos, en cuerpo y alma, a disfrutar a tutiplén de una magnífica jornada de sol y mar.

   En la playa la señalización Coco Beach insta a que te relajes y evadas. El cielo, totalmente despejado, nos invitaba a zambullirnos en un agua calmada y tremendamente agradable. La playa tiene una arena finísima y es interminable. Pasear por ella junto a los seres que amas, perderte entre la vegetación interior… La experiencia fue un maravilloso regalo.

La zona donde nos dejaron estaba en construcción. Posiblemente aun estén acondicionándola y en un futuro sea un completo hostelero. Hay un restaurante y en él almorzamos un espléndida comida repleta de arroz, carne, pescado a la brasa; ensalada, fruta; bebidas y café.

Saciados, continuamos explorando las inmediaciones: descubrimos bonitas cabañitas  cerca de la orilla del mar; y otras construidas encima de los árboles… Incluso nos topamos con alguna que otra serpiente… Ufff ¡Eso sí que nos asustó!

También vimos caballos y nos fotografiamos entre palmeras.

   Más tarde abandonamos el recóndito lugar para ir a otro. Así que tras subirnos de nuevo al barco nos dirigimos a un peñasco que está frente a la playa.

Bajar y subir de la embarcación era toda una peripecia: cada vez que había que hacerlo nos mojábamos por encima de las rodillas. Remojarse fue de agradecer porque las altas temperaturas nos acompañaron durante todo el día.

La pequeña isla nos tenía reservada una gran sorpresa: está habitada por lémures.  Son unos animales típicos de Madagascar, muy simpáticos y divertidos… ¿Visteis la película de dibujos animados titulada Madagascar? Pues sus protagonistas son estos animalitos.

Allí tuvimos la oportunidad de ver unos negros y otros de color blanco. Les pudimos acariciar su pelaje tan suavecito y les dimos de comer, trocitos redonditos de plátanos; y nos fotografiamos con ellos. Parecían estar totalmente acostumbrados a la presencia del ser humano. A decir verdad, son una ricura.

   Poco antes de la puesta de sol estaríamos regresando a la civilización.

   De noche cerrada, observando el cosmos, el esplendor de las infinitas estrellas nos encaminaba al próximo destino: el puerto de Diego – Suarez.

Por Carolina Olivares Rodríguez.

 

La entrada Madagascar. Primera parte aparece primero en Viajes 24 horas.

Powered by WPeMatico