París se traslada al Auditorio Nacional: la eterna juventud de La Bohème regresa con la Fundación Excelentia

París se traslada al Auditorio Nacional: la eterna juventud de La Bohème regresa con la Fundación Excelentia

El próximo 25 de junio, de la mano de la Orquesta Clásica Santa Cecilia y el australiano Kynan Johns

Cuando se estrenó en 1896, la crítica sentenció que La Bohème no dejaría huella en la historia y que era un tropiezo en la carrera de Puccini. El tiempo, soberano indiscutible, demostró el tremendo error de aquellos expertos. El próximo 25 de junio (19:30h) en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, la Fundación Excelentia rescata la magia, las rencillas históricas y el arrollador lirismo de esta partitura inmortal en una producción escenificada en la Sala Sinfónica. Una cita imprescindible que demuestra por qué las desdichas y alegrías de este grupo de jóvenes bohemios siguen conmoviendo con la misma fuerza 130 años después.

El Auditorio se transformará en el romántico Barrio Latino de París para acoger una versión escenificada de La Bohème. Una oportunidad única para dejarse arrastrar por la obra maestra con la que Giacomo Puccini hizo llorar al mundo y que, bajo la dirección de Kynan Johns promete inaugurar el verano con la emoción a flor de piel. Una cita imprescindible para cerrar el mes de junio reviviendo la inmortal partitura de Puccini, donde el amor y la tragedia se dan la mano a través de algunas de las melodías más perfectas jamás escritas.

París, el frío de una buhardilla, el amor que nace con una vela apagada y la juventud que se escapa entre los dedos. El próximo 25 de junio la Sala Sinfónica se tiñe de nostalgia y pasión italiana con una de las obras más queridas de la historia de la música: La Bohème de Giacomo Puccini. No estamos ante una versión puramente de concierto; el público podrá disfrutar de una versión escenificada y subtitulada, lo que garantiza una inmersión total en la emotiva (y por momentos divertida) vida de los jóvenes bohemios del Barrio Latino.

Para levantar esta colosal partitura, la Fundación Excelentia cuenta con su formación de cabecera, la Orquesta Clásica Santa Cecilia, bajo la batuta del aclamado director Kynan Johns (quien ha liderado más de 60 orquestas por el mundo, desde la Filarmónica de Israel hasta la Sinfónica de Sídney). El elenco vocal estará encabezado por grandes voces líricas: Letitia Vitelaru, Francesco Castoro, Manuel Mas y Ruth Terán. La puesta en escena corre a cargo de Alejandro Contreras Cortés, con un cuidadoso diseño de iluminación de Chus Fernández y vestuario de Ana Ramos, encargados de trasladar el encanto invernal de París al calor madrileño de finales de junio.

La trastienda de la obra

Una obra tan pasional no podía haber nacido sin drama real detrás de las bambalinas. Puccini no fue el único que vio el potencial de la novela de Henri Murger. Su rival, el compositor Ruggiero Leoncavallo (famoso por Pagliacci), estaba trabajando exactamente en la misma ópera. Cuando se enteraron de la coincidencia, se desató una auténtica carrera contrarreloj. Puccini, con su habitual ironía, declaró: «Que él la escriba, yo la escribiré, y el público decidirá». Puccini ganó la carrera por goleada. Su versión se estrenó en 1896 y eclipsó por completo a la de Leoncavallo, que hoy casi nadie recuerda.

Otra curiosidad. En el cuarto acto, el filósofo Colline canta una de las arias para bajo más emotivas y curiosas de la ópera: «Vecchia zimarra» (Viejo abrigo), donde se despide de su fiel abrigo antes de empeñarlo para comprarle medicinas a la agonizante Mimí. Existe una famosísima anécdota histórica protagonizada por el legendario tenor Enrico Caruso. Durante una función, el bajo que interpretaba a Colline se quedó completamente afónico justo antes de su aria. En un descuido del público, Caruso, que era tenor, se puso de espaldas, bajó el tono y cantó el aria de bajo él mismo de forma impecable para que la función no se detuviera.

Puccini era un hombre pragmático, pero la composición del final de La Bohème lo desarmó por completo. El propio compositor confesó en sus cartas que, al terminar de escribir los compases finales que describen la muerte de Mimí en la buhardilla, tuvo que levantarse del piano y rompió a llorar como un niño en mitad de la noche. Sabía que había creado algo devastadoramente bello.

Un estreno tormentoso

El estreno de La Bohème es uno de esos grandes misterios de la historia de la ópera: ¿cómo es posible que una de las obras más representadas y queridas de todos los tiempos tuviera un debut tan frío y fuera tan castigada por los críticos de la época?

El estreno mundial tuvo lugar el 1 de febrero de 1896 en el Teatro Regio de Turín. Había muchísima expectación. Solo tres años antes, Puccini había triunfado en ese mismo escenario con Manon Lescaut, lo que había generado un ambiente de «examen minucioso». Para asegurar el éxito, se contó con una baza de auténtico lujo en el foso: un jovencísimo Arturo Toscanini, de apenas 28 años, fue el encargado de dirigir la orquesta.

Aunque el público no reaccionó con la hostilidad salvaje que a veces se veía en los teatros italianos, la recepción fue notablemente tibia. Hubo aplausos, pero faltó el entusiasmo desbordante que Puccini esperaba. El público salió un tanto desconcertado por la estructura de la obra. Si el público se mostró cauteloso, la crítica de la mañana siguiente fue implacable y destructiva. Los especialistas musicales de la época no supieron entender la genialidad de Puccini y arremetieron contra la ópera con argumentos que hoy resultan casi cómicos. El crítico más feroz de aquella noche fue Carlo Bersezio, del influyente diario La Stampa, quien sentenció: «La Bohème no dejará gran huella en la historia de nuestro teatro lírico. El autor haría bien en considerarla como el error momentáneo de una trayectoria artística».

Los principales reproches de la prensa se centraron en tres puntos: Falta de «gran drama»: Los críticos estaban acostumbrados a las grandes tragedias históricas, reyes, conspiraciones y héroes de Verdi o Wagner. Ver a cuatro jóvenes muertos de hambre en una buhardilla hablando de pagar el alquiler, de arenques y de faldas les pareció «vulgar» y falto de dignidad artística. Música fragmentada: Acusaron a Puccini de haber escrito una partitura «ligera», hecha a base de retales musicales pegados, sin la densidad sinfónica que se exigía en la época. No vieron que esa fluidez casi cinematográfica era, precisamente, la gran innovación de la obra. Decepción tras Manon: Esperaban una continuación del lirismo apasionado y desbordante de Manon Lescaut y se encontraron con una obra que combinaba la comedia costumbrista con el drama más íntimo.

La revancha inmediata

Puccini, aunque herido por los periódicos, no se amilanó. Sabía lo que tenía entre manos. La verdadera explosión de La Bohème llegó solo dos meses después, en abril de 1896, cuando la producción se trasladó a Palermo (Sicilia). Allí, el público enloqueció de tal manera que, al terminar la función, los espectadores se negaron a abandonar el teatro. Los cantantes —que ya se habían quitado el vestuario y estaban en ropa de calle— tuvieron que volver a salir a escena y repetir el acto final entero en mitad de una ovación histórica. A partir de esa noche en Sicilia, la opinión de los críticos ya no importó: el público soberano dictó sentencia y La Bohème comenzó su conquista imparable de los teatros de todo el mundo.

Los que quieran saber más sobre la obra y el ambiente de París en la época, no deberían perderse la conferencia que impartirá Carlos de Matesanz (crítico musical y director de programas de Radio Clásica) el 24 de junio a las 19:30h en el Club Monteverdi (c/ Almagro 36) y que servirá de antesala a la ópera «La Bohème de Puccini» del 25 de junio a las 19:30h en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional. En La Bohème, Giacomo Puccini dibuja con música la fragilidad de la juventud y el fulgor efímero del amor en el París bohemio del siglo XIX. Entre buhardillas heladas y cafés bulliciosos, la historia de Rodolfo y Mimì florece con una ternura siempre melódica, mientras la vida de los bohemios oscila entre la risa y la pérdida. La partitura, de un lirismo ardiente y delicado, convierte lo cotidiano en poesía, que es la clave de su éxito imperecedero desde su estreno en 1896.

Precio conferencia: Gratis para las personas con entrada de la ópera del 25 de junio del Auditorio Nacional. Y precio de 15 euros para el resto de personas que deseen asistir Reserva de plazas para la conferencia: enviando un correo a reservas@clubmonteverdi.com

La representación de la Bohème en el Auditorio Nacional, es una ocasión de oro para despedir el mes de junio sumergiéndose en una de las páginas más bellas y desgarradoras del repertorio lírico universal. No hay que dejar que se apague la vela de Mimí sin haber sido testigo de su magia.

Sobre Fundación Excelencia

La Fundación Excelentia es una fundación privada sin ánimo de lucro que desarrolla sus actividades en el campo de la cultura. Nace para contribuir a la promoción del patrimonio lírico-musical e impulsar la creación y representación de las artes musicales en todas sus variedades adoptando y aunando las iniciativas necesarias para que se cultiven en libertad y perfeccionamiento permanentes. Son objetivos primordiales de la Fundación la difusión y divulgación de la música y el cultivo de nuevos valores musicales. Entre sus actividades fundamentales se encuentra la organización del Ciclo de Conciertos Excelentia que tiene lugar en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música de Madrid. Promocionando este ciclo la Fundación pretende acercar la música de calidad a todos los públicos con un amplio repertorio.

Además de su apuesta por hacer llegar la música clásica y otras músicas a todo tipo de públicos en distintos lugares de España, la Fundación tiene un fuerte compromiso social y por eso organiza también seminarios, mesas redondas, simposios, conferencias, concursos y cualquier otro tipo de reuniones sobre los temas que constituyen los objetivos de la Fundación. Así mismo, y para el mejor cumplimiento de sus objetivos, la Fundación Excelentia desarrolla un fuerte proyecto educativo que incluye conciertos pedagógicos para niños, ayudas para la formación musical, cursos de música para niños y conciertos benéficos. En su búsqueda comprometida a través del arte y consciente de que la música es un lenguaje para la paz, la Fundación Excelentia desea transmitir a través de su trabajo los valores universales de la armonía y la escucha que tanto ennoblecen al ser humano.

Adquisición de entradas: A través de reservas@fundacionexcelentia.org o llamando al teléfono: 91 4574061 / 91 4583089 y a través de Internet.

Más información: https://excelentiamusica.com/  

The post París se traslada al Auditorio Nacional: la eterna juventud de La Bohème regresa con la Fundación Excelentia first appeared on Diario digital de viajes, salud y curiosidades.

Powered by WPeMatico

Ir a la fuente
Author: viajes24horas